CONSTELACIÓN FAMILIAR Y PROBLEMAS DE PAREJA

Cada pareja es única (unas se orientan hacia personas del mismo sexo, y otras hacia personas de distinto sexo) y debido a su complejidad resulta difícil encontrar un patrón de éxito. En experiencia de diversos autores, entre ellos Joan Garriga, se puede apreciar que “en las relaciones de pareja no hay buenos y malos, culpables e inocentes, justos y pecadores. Lo que hay son buenas y malas relaciones: relaciones que nos enriquecen y relaciones que nos empobrecen. Hay dicha y desdicha”.

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Pese a lo mencionado en líneas anteriores, la relación de pareja sí puede lograr un buen funcionamiento y para ello se debe tomar en cuenta los siguientes elementos: el amor, el dar y recibir, la sexualidad, la intimidad (o intercambio afectivo) y la convivencia.  Dentro de cada uno se puede observar de manera implícita aquella relación que la persona guarda con sus progenitores. Veamos:

El amor

Es la aceptación incondicional y agradecida del otro tal y como es. Hay que tener en cuenta que el amor se aprende con los padres. No obstante, aquellos conflictos que afectan la relación padres-hijo repercuten en la pareja. ¿De qué manera?  Si el hombre o la mujer rechaza y acusa a sus padres por dificultades actuales, significa que aún no ha habido reconciliación.

Las terapias han permitido entrever que existe una tendencia a ‘rememorar’ conflictos con los progenitores en la etapa de la niñez, infancia o adolescencia, reflejando aquellos mismos sentimientos (enojo, miedos e inclusive ciertas necesidades) sobre la pareja.

El dar y recibir

Joan Garriga menciona en su obra El buen amor en la pareja (2013) que ambas partes deben ofrecer mutuamente lo que cada uno puede dar y, asimismo, aceptar del otro aquello que puede recibir y es capaz de compensar de alguna manera, manteniéndose digno y libre. Esto genera homeostasis dentro de la pareja. El problema surge cuando este equilibrio no se logra originando tensión, pues el que recibe más de lo que puede dar se enfada y se va.

La sexualidad

Es la manera como la persona es atraída por el otro. Es un impulso que está al servicio de la vida. Es la fuerza que permite la supervivencia de la humanidad. La sexualidad de la persona es susceptible a los mandatos paternos, creencias personales y familiares y desorden sistémicos.

La intimidad

Gracias a la convivencia y al intercambio afectivo entre los dos miembros de la pareja se puede desarrollar la intimidad, el estado en donde se refleja mayor complicidad en las relaciones entre dos adultos. Para que pueda darse la intimidad en la pareja, es necesario que ambos cónyuges se hayan separado de sus padres, que sean independientes de ellos afectivamente para poder necesitar a otra persona. Así los dos podrán crear un vínculo entre ellos, más importante que él que tenía con sus padres. Cada uno tiene que poder decir a sus padres “mi pareja, para mí, ahora es más importante que tú”.

La convivencia

En la convivencia surgen algunas preguntas

  • ¿Cómo uniremos mi compañero(a) y yo los diferentes valores de nuestras respectivas familias de origen, distintas formas de ser y hacer las cosas?
  • ¿Tendremos que llegar a acuerdos en torno a nuestras diferencias, porque nuestra pareja es un legítimo otro y tiene sus propias opiniones?
  • ¿Qué sucederá con nuestro enamoramiento, con nuestra narrativa de un final feliz?
  • ¿Qué ocurrirá con mis expectativas? ¿Se cumplirán? ¿Y mis anhelos, mis añoranzas?
  • ¿Habrá conflictos y lograremos resolverlos?

Aquellos cuestionamientos generan inseguridades en torno a las diferencias e imperfecciones que puedan surgir. Hay que tomar en cuenta que aquella unión implica conocer todo respecto al origen de ambos como la historia de la familia, además de su  cultura, religión, idioma, entre otros aspectos.

A partir de ello nace un nuevo sistema de valores creado por ambos distinto al de la familia de origen. Sin embargo, esto genera un sentimiento de culpa.

Cabe mencionar que la resolución de los conflictos de pareja es la mayor herramienta de crecimiento humano. Es ahí donde se fortalecen el respeto, la comunicación, la confianza, el compromiso mutuo.


WEBGRAFÍA CONSULTADA

Champentier, B. La Pareja. Consultado en: http://www.insconsfa.com/art_la_pareja_0214.php

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Garriga, J. (2013). El buen amor en la pareja. Barcelona: Destino

Robl, I. (2013).  Constelaciones familiares para el amor y las parejas. México: Penguin Random House Grupo Editorial.


 

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